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viernes, 20 de enero de 2017

Mensaje de los Obispos de Guatemala

                                         Conferencia Episcopal de Guatemala
Mensaje al pueblo de Dios en Guatemala,
a los sacerdotes, consagrados y laicos:
La asamblea anual
1. Los obispos de la Conferencia Episcopal de Guatemala hemos celebrado nuestra
primera reunión de este año del 16 al 20 de enero de 2017. En ella tratamos asuntos
relacionados con la propia organización de la Conferencia, con su proyección
pastoral en el país a través de sus comisiones; en la que examinamos temas relacionados
con la vida del Seminario Mayor Nacional de la Asunción y reflexionamos
también acerca de nuestra contribución para interpretar y orientar la vida social y
política en el país a la luz de la fe en Cristo y de nuestra misión de evangelizadores.
Hemos participado también en la oración por la unidad de los cristianos.
Nuevo consejo permanente
2. En esta asamblea, se realizaron elecciones para designar para los próximos tres
años a los miembros del Consejo Permanente o junta directiva de la Conferencia.
También elegimos a los miembros de las comisiones episcopales. En la lista adjunta
damos el elenco completo de los resultados de las elecciones.
Nuevo obispo
3. Estamos agradecidos a Dios y al Santo Padre por el nombramiento del nuevo obispo
auxiliar de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala, quien será ordenado el
día 21 de enero de 2017, monseñor José Cayetano Parra Novo, O.P. Los obispos
de la Conferencia deseamos a Mons. Parra un ministerio episcopal fructífero en beneficio
de la Iglesia en Guatemala.
Nuestra tarea: la evangelización
4. Los obispos somos ante todo ministros de Jesucristo, responsables de continuar la
evangelización que Él comenzó, para que se mantenga auténtica en su contenido y
llegue de manera integral y efectiva a los hombres y mujeres de hoy en nuestro
país. Los tiempos han cambiado. Vivimos en una cultura que se seculariza y globaliza,
pero las personas siguen teniendo necesidad de encontrar sentido para sus
vidas, orientación para sus acciones, perdón para sus pecados y esperanza frente a
cualquier situación, sobre todo frente al enigma de la muerte. Jesús y su Evangelio
son la única respuesta consistente y verdadera. “Nadie más que él puede salvarnos,
pues solo a través de él nos concede Dios a los hombres la salvación sobre la
tierra” (Hch 4,12). Parte constitutiva de la evangelización es la promoción en los fieles
cristianos de la conciencia y de la responsabilidad para actuar en las realidades
de este mundo según la vocación propia de cada uno en los diversos ámbitos de la
sociedad.
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Motivación a sacerdotes y consagrados
5. Animamos, en primer lugar, a nuestros hermanos y colaboradores inmediatos, los
presbíteros, a que asuman con entusiasmo el proyecto de transformación de las parroquias
para que sean misioneras, en salida misericordiosa. Pedimos a los consagrados,
hombres y mujeres, que desde la peculiaridad de sus propios carismas y
ministerios se impliquen también en la tarea evangelizadora de la Iglesia. La tarea
de evangelizar, que es la razón de ser de la Iglesia y su misión permanente, adquiere
nueva urgencia en las circunstancias actuales.
Misión de los laicos
6. Los laicos tienen una tarea insustituible en la evangelización. Reciben de la Iglesia
la formación en la fe y la santificación por los sacramentos. Algunos están organizados
en asociaciones, movimientos y nuevas comunidades para crecer en su identidad
cristiana y para servir mejor a los propósitos de la evangelización. Los animamos
a tomar conciencia de que son la presencia de la Iglesia en las realidades
temporales. Es misión propia de los laicos católicos lograr que la familia, el mundo
del trabajo y sobre todo las realidades sociales como la política, la economía, la cultura
estén al servicio de las personas y del bien común. La fe que, por una parte,
mira hacia la vida eterna como meta, por otra, se proyecta en el compromiso ético
en medio de las realidades de este mundo. El camino al cielo se hace en la tierra.
El fundamento ético de la organización social
7. Las estructuras, mecanismos y organizaciones políticas, económicas y sociales
están constituidas por personas y para el bien de la sociedad. No tienen vida por sí
mismas. Solo la calidad ética y moral de quienes las constituyen garantiza que
esas estructuras, mecanismos y organizaciones cumplan los fines para los que fueron
creadas. Es más, la misma estructura política del Estado necesita para su recto
funcionamiento la cultura ética de los ciudadanos. Queremos como obispos contribuir,
a través de la evangelización y la transmisión de la fe a la formación de ciudadanos
que, con sentido moral, actúen en las realidades temporales y en las organizaciones
políticas y económicas para que promuevan el bien común.
Llamada de atención
8. Nos unimos al clamor ciudadano para que el Organismo Judicial recupere su dignidad
moral. Respaldamos los esfuerzos del Ministerio Público con la ayuda de la
Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) para combatir el
crimen incrustado en los órganos del Estado y otras instituciones sociales. Urgimos
nuevamente al Organismo Legislativo para que con sentido ético cumpla la tarea de
ser representantes legítimos de los intereses del pueblo. Animamos al Organismo
Ejecutivo para que los logros en algunos ministerios se consoliden y sean motivación
para una gestión pública más transparente y eficaz.
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Los migrantes y el desarrollo
9. Nos preocupan los migrantes. Toda persona tiene derecho a emigrar y a buscar su
futuro donde crea que tenga mayores oportunidades de vida. En ese sentido defendemos
el derecho de las personas a emigrar. Pero por otra parte, lamentamos
que la violencia y la falta de oportunidades obliguen a muchas personas a correr
riesgos incluso mortales en su viaje a otro país. Es deber de la sociedad, de las organizaciones
sociales, de la Iglesia y del Estado favorecer el clima social propicio a
la inversión creadora de empleo y desarrollo. Por eso aplaudimos las acciones que
promueven la inversión, crean riqueza y favorecen el desarrollo del país con sentido
de responsabilidad y justicia.
El matrimonio y la familia
10. La familia, establecida sobre el matrimonio de un hombre y una mujer para apoyo
mutuo, la generación y educación de los hijos, es fundamento de la sociedad. Urgimos
a los ciudadanos y en particular a los católicos a asumir con responsabilidad
la formación de sus propias familias. Exigimos al Estado el respeto de la institución
del matrimonio, que debe ser siempre entre un hombre y una mujer. Rechazamos
como un atentado contra la dignidad de las personas la ideología de género que
promueve políticas según las cuales las personas pueden reclamar identidades
aparte de la sexual propia de su cuerpo, que es masculina o femenina.
Motivación final
11. Somos creyentes en Dios y en Jesucristo. Por eso nos ocupamos para que sea
conocido y amado. Él es nuestra esperanza. Él nos motiva para actuar con responsabilidad.
Animamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a actuar
en su propio ámbito de incidencia con rectitud y honestidad y contribuir así al
bien de nuestra nación. La intercesión de la Virgen María y de los santos obtenga
para nuestro país la bendición del Señor.
Gonzalo de Villa, S.J.                                                      Domingo Buezo
Obispo de Sololá-Chimaltenango                                   Obispo Vicario de Izabal
Presidente                                                                       Secretario
Conferencia Episcopal de Guatemala                            Conferencia Episcopal de Guatemala

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